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8th International Conference |
37 ES
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Contribution of
PCML
Bolivia
INTRODUCCIÓN
Para entender la lucha
social en Bolivia, es importante retroceder hasta la elección del año 2002,
etapa donde, las clases sociales dominantes buscan afanosamente la consolidación
de este proceso político mediante una alianza entre los diferentes grupos de
poder y así, se organiza la nueva
alianza entre los partidos de las clases dominantes (MNR, MIR, ADN, UCS, MBL),
con el único objetivo de hacer frente a las fuerzas del movimiento
popular. En estas condiciones, el nuevo
gobierno (MNR de Sánchez de Lozada), tiene el apoyo únicamente de su entorno
oligárquico y pro-imperialista
El año 2003, se inicia con
grandes movimientos campesinos, en especial en el Chapare, donde se llega a
enfrentamientos con el ejercito, con resultados fatales para el
campesinado. Las movilizaciones
continúan en ascenso y se llega a las jornadas del 12 y 13 de febrero. En estas jornadas se ve con claridad la
soledad de Gonzalo Sánchez de Lozada y
el modelo neoliberal pro-imperialista profundiza la crisis.
En el mes de septiembre el
campesinado de occidente vuelve a la carga, como respuesta a la provocación que
realizo el gobierno en Warisata. En
esta comunidad las fuerzas represoras del gobierno masacran a los campesinos,
quienes se encontraban realizando un bloqueo con demandas locales. Ante esta masacre el movimiento del
altiplano entra en acción de resistencia incontrolable para las fuerzas
represoras del gobierno. Esta
movilización social se amplia a todo el movimiento campesino del país. La población del Alto, los trabajadores de La Paz y la COB,[1] se incorporan a las movilizaciones
sociales. Asimismo, se solidarizan
sectores de la clase media y sectores de la misma burguesía, ampliándose a un
movimiento de carácter nacional.
En este movimiento se
unificó un sentimiento popular de cambio, al Gonismo[2] y resistencia al Neoliberalismo. La dictadura democrática de la Oligarquía
pro-imperiaista, materializada en el Gonismo y sus aliados de clase. Ante este
repudio social, expresión de la alianza de las clases oprimidas, se vio incapaz
de controlar la situación y perpetuar
las alianzas con sectores de la burguesía nacional. El gobierno queda aislado con los sectores más reaccionarios de
la Oligarquía como ser la Cruceña y la tarijeña[3].
A medida que avanzaba la
represión en octubre, la resistencia cambia el escenario político con la
incorporación masiva de los mineros. La lucha política exigía la expulsión de
Sánchez de Lozada del gobierno.
Resaltando otros aspectos importantes en el discurso político: no a la
venta del gas, el Referéndum, recuperación de los Hidrocarburos y la
Constituyente. Aspectos que son
definitivos y que establece un escenario explosivo que concluye con la renuncia
de Sánchez de Lozada y el triunfo popular en la coyuntura.
EL GOBIERNO DE CARLOS
MESA Q.
El triunfo popular concluye
con el gobierno de transición a cargo del Vicepresidente Carlos Mesa, con la
promesa formal de cumplir todos y cada uno de los requerimientos del movimiento
popular: Asamblea Constituyente, nueva Ley de Hidrocarburos, No a la venta del
gas natural, revisión de las capitalizaciones de las Empresas del Estado, nueva
Ley Agraria, Referéndum, lucha contra la corrupción, etc, etc.
Los primeros días de su
gestión, Mesa se comprometió a cumplir con todas las demandas populares, principalmente las planteadas en
el ascenso de masas del Alto. Una vez
logrado la destitución del “Gonismo” y sustituido por el Vicepresidente Mesa,
el movimiento popular se va dando cuenta que en realidad el sistema y el poder
político no fue tocado, siguiendo en vigencia el modelo neoliberal.
La composición política del
legislativo mantiene la expresión de alianza
de clase de la oligarquía, expresada en la representación de sus
partidos (MNR, MIR, UCS, ADN, MBL, NFR), lo mismo que el ejecutivo. Esta situación permitió controlar el ascenso
de masa, bajo una imagen de cambio y de esta manera continua con las políticas
neoliberales. El movimiento popular
está en una situación expectante ante los compromisos vertidos por Mesa, quien
no puede cumplir, porque la oligarquía neoliberal poseedora del poder político
y económico, no le permite realizar ni un cambio que altere o ponga en riesgo
el control de sistema político y de la economía boliviana. La corrupción sigue siendo parte de la estructura
de Gobierno, no se ha buscado los
mecanismos de políticas para los cambios en la Ley de Hidrocarburos, se ha
pasado el tema de la Constituyente para que resuelva el Parlamento. En definitiva, la estructura del gobierno
sigue siendo del neoliberalismo. Lo que
ha cambiado en “apariencia” es el discurso político.
Situación Económica.
El plan económico que ha
presentado Carlos Mesa, no tiene una proyección ni siquiera a mediano plazo, es
una política coyuntural y continuista de la política neoliberal. La Política económica es una política
hábil, que en apariencia no representa a intereses particulares de clase, sino
a intereses de toda la nación. Es así,
que ha estado manejando su política inmediatista de buscar la forma de tapar el
déficit fiscal. A pesar de todo el
esfuerzo, no puede ocultar su carácter de clase y su orientación privatista y
neoliberal. Sus principales aspectos de
su política económica son:
1.
El
Impuesto al Patrimonio Neto (IPN) de las
familias, seria correcta siempre y cuando forma parte de una política
tributaria permanente y este dirigido a los que tienen mayores ingresos.
2.
Impuesto
Complementario a los Hidrocarburos (ICH), que debe incrementarse los impuestos
a las transnacionales. Sin capacidad para imponer esta medida.
3.
El
Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), seria correcto si es un
impuesto permanente y este orientado a los de mayor ahorro, complementado con
una tasa a la entidad bancaria y no solo al cliente.
4.
Política
“Compre Boliviano”: es un incentivo a la producción nacional, sin embargo no
seria nada raro que termine siendo una subvención de 600 millones de dólares a los grandes empresarios. Los mismos deudores y evasores fiscales.
5.
La
reducción de los salarios en el ejecutivo.
En estos aspectos se
concretiza el plan económico de Carlos Mesa.
Como se observa tiene un contenido coyuntural, con el único objetivo de
tapar el hueco del 8%, del déficit fiscal.
Los temas que no se han tocado y que un gobierno serio y sólo desligado del neoliberalismo puede hacerlo,
deben ser los siguientes temas económicos:
Un plan de gobierno, que
quiere cambiar los aspectos neoliberales, siguiendo el compromiso de las
jornadas de octubre: tiene muy poco o nada.
Por ello, se dice que la política desarrollada por el gobierno de Mesa,
es la política continuista del gobierno neoliberal, es una política Light.
La deuda externa, a pesar
de las donaciones al concluir el 2003, ha
superado los 5 mil millones de Dólares. Las condonaciones que aparentan actitudes solidarias, en
realidad siguen profundizando la dependencia no sólo, económica, sino también,
política, hasta extremos inconcebibles decidiendo el destino de las
inversiones, la apertura
comercial y financiera.
La pobreza en Bolivia ha
crecido mas en estos últimos 5 años, los más significativos son el crecimiento
de la indigencia y la marginalidad. El
60% de los bolivianos somos pobres, el 21% indigentes y el 3% marginales. El 92% del área rural es pobre, la brecha
entre ricos y pobres se ha ampliado, el 10% de los ricos retiene el 44% de los
ingresos. La desocupación abierta
alcanza al 12%, la subocupación al 60% de la Población Económicamente Activa
(PEA). El salario minino nacional es de 57$us.
Los sueldos de ministros, parlamentarios son 70 veces más que del
salario mínimo nacional.
Con el afán de cubrir el
déficit fiscal, el gobierno de Mesa ha planteado 3 impuestos: el Impuesto al
Patrimonio Neto (IPN), el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y el
Impuesto Complementario a las Hidrocarburos (Transnacionales). (ICH)
En primera instancia los
empresarios, trabajadores y pequeña burguesía aceptaron los impuestos, con la esperanza de que sea un
medio para estabilizar y comenzar una reactivación económica, pero a medida que
los diferentes sectores sociales van analizando la propuesta impositiva, se va
gestando un rechazo en especial, el de la oligarquía, (que en su momento fue el
entorno mas fuerte del gonismo), que se ve afectada directamente con el
impuesto al patrimonio al ser este sector los dueños de la gran propiedad[4]
y de las mejores tierras. La
resistencia a la aprobación de este impuesto es parte de la lucha de clases de
la oligarquía latifundista del Oriente Boliviano. Así también, la burguesía
financiera se opone al impuesto a las transacciones y buscan la forma de
adecuar este impuesto a sus intereses.
Por otro lado, el Impuesto
Complementario a los Hidrocarburos (ICH), a las Empresas Petroleras
transnacionales, no es aceptado por los
empresarios de estas transnacionales, aseguran que no pueden pagar más allá de
lo acordado en los contratos. El
intento de aumentar el porcentaje de los ICH,
motivo la renuncia del Ministro de Hidrocarburos, por las presiones de
las transnacionales. Las transnacionales
petroleras anunciaron su rechazo, aclarando que el cambio de reglas era una
inseguridad jurídica para las empresas que trabajan en Bolivia. Como una seguridad a estas empresas, Mesa,
nombro ministro de hidrocarburos a
Antonio Aranibar[5], como hombre
de confianza de las transnacionales.
El tema de los impuestos ha
sido para los empresarios bolivianos el tema de división. En su último congreso en el mes de marzo,
los empresarios cruceños han abandonado la Confederación de Empresarios
Privados de Bolivia, pero más que los impuestos es el problema político de la
postura que adopta los empresarios respecto al actual Presidente de Bolivia.
Situación Política.-
Los acontecimientos
sociales de octubre, dieron al nuevo mandatario la opción de apoyarse en los
sectores populares y hacer frente a las
transnacionales y organismos internacionales, para generar cambios en la
política económica y social y lograr una relativa estabilidad. Pero Mesa, no
sólo se rodeo de la misma gente que trabajo en el gobierno gonista sino, que incluyo a la reserva del
gonismo en su entorno mas próximo: “El Movimiento Bolivia Libre”, lideralizado en su momento por Antonio
Aranibar, hombre fuerte de la capitalización en el gobierno de Sánchez de
Lozada. Y asimismo participaron connotados
militante del MIR y ADN (Banzerista), dando entender con claridad que el modelo
y el esquema del gonismo no se cambia.
El gobierno de Carlos Mesa,
ha manejado 4 temas para mantenerse en el gobierno y tener el apoyo popular, la
Asamblea Constituyente, el Referéndum, la lucha contra la corrupción y el
cambio de la Ley de Hidrocarburos. Con
esta agenda, se suponía que estaba cumpliendo las demandas populares del
levantamiento de octubre, pero resulta que en estos 4 temas, no se ha
avanzado: Por una parte, se dice que
el Referéndum sobre la venta del gas se va a realizar en este año, pero, la
situación de la venta del gas, ha sido definida cuando el pueblo boliviano
salio a las calles en el mes de octubre y preciso que el “gas no se vende”, por
esta razón se denomino “La guerra del gas” y el “gas para los bolivianos”.
Otro aspecto importante en
la guerra de octubre fue la definición de una nueva política de Hidrocarburos,
no sólo tiene un aspecto económico, sino, fundamentalmente político, esta nueva
política debería ser el control de los recursos hidrocarburíferos y de los recursos
naturales. Esta nueva política, debe
replantear el papel de los recursos naturales como elementos estratégicos en la
economía del país, lo que necesariamente debe llegar a una nacionalización y la
recuperación de los recursos de las transnacionales.
La Constituyente.-
La Constituyente es una
demanda de los movimientos sociales que emerge en la “guerra del gas”,
planteamiento que esta acompañado con la idea de refundación del país. Ante esta nueva posibilidad de cambio que
plantean los movimientos sociales. La
oligarquía se ve amenazada y busca rápidamente controlar el proceso y
apoderarse de los cambios, para que estos consoliden su dominación de clase
neoliberal e imperialista. Es decir,
que se pretende “cambiar para no cambiar nada”. En ningún modo se plantea que
las clases dominadas, mejoren su situación mediante la participación real en la
política y en la economía nacional, no se plantea, que el uso y administración
de esos recursos este en manos de estas clases, para realizar una economía soberana. Esta base mínima de cambio social no se
discute, en cambio los medios informativos y los poderes del Estado, discuten
afanosamente quienes van ha ser los constituyentes y cuantos, de que sector, de
que color y de que sexo. Así, se va armando una maquinaria electoral para
controlar sin esfuerzo la Asamblea Constituyente, de manera que no salga de los
márgenes permitidos por el Estado burgués y por el Imperialismo.
Los ingenuos, los
“intelectuales”, los izquierdistas y los de la “nueva izquierda” van y vienen
con las ideas de la constituyente.
Discuten con instancias del gobierno los mecanismos que debe seguir la Constituyente, realizan
seminarios sacan panfletos, escriben artículos, sacan afiches, la mayoría se
siente ser miembro de la Constituyente.
Pero, no discuten o no se dan cuenta que Bolivia en este instante es un
país dependiente del Imperialismo en lo económico y en lo político y querer
realizar una Constituyente al margen de esta dependencia es una gran mentira al
pueblo boliviano. Tampoco discuten el
contenido de clase que seguirá el curso de la Constituyente, han perdido la
visión mínima del contenido de clase, que debe tener una Constituyente, dividen
al pueblo boliviano entre pobres y ricos, entre población rural y urbana, entre
productores de coca, productores campesinos, originarios, no originarios y
entre población urbana.
Mesa a propuesto al
parlamento, que analice los mecanismos para convocar la Constituyente. En estas condiciones quien convoca la
Constituyente es el Parlamento con el Ejecutivo, pero la composición
mayoritaria del parlamento, es neoliberal y este gobierno es neoliberal,
podemos inferir que el resultado de la Constituyente tendrá estas
características. Los sectores populares
no verán el tan ansiado cambio por el cual se han movilizado en febrero y
octubre del 2003.
Una verdadera
Constituyente, solo se puede dar cuando los sectores populares los
trabajadores, los obreros, los campesinos en alianza y dirigida por el partido revolucionario, tengan el poder y sean
ellos los que convoquen y lleven adelante el proceso de la Constituyente. Es esta situación la que quieren obviar los
oportunistas y los social demócratas[6]
que actualmente tienen cierto control
de sectores populares, y no se cansan en repetir que el cambio será posible
mediante las elecciones democráticas y están empeñados que la democracia
burguesa sea respetada.
Por otra parte los sectores
oligárquicos del país están muy preocupados por el tema de la Constituyente,
ven un peligro que se pueda realizar, y
así, perder el control del poder y que este poder pase a otros sectores
burgueses. Esta situación puede
ocasionar un posible golpe de Estado.
Un golpe de Estado en el esquema constitucional, para reagrupar las
fuerzas de poder de los grupos oligárquicos y burgueses y no permitir el avance
de la lucha popular. Este golpe estaría
lideralizado por la oligarquía cruceña, para sacarlo del medio a Mesa y colocar
en su reemplazo a un representante de la oligarquía y además un representante
del gonismo. Este cambio de gobierno,
permitiría a la oligarquía negociar la venta directamente del gas al mercado
chileno y estadounidense, tal como fue la propuesta del gonismo. Otro objetivo
es acabar con los movimientos sociales y en especial con los movimientos
campesinos. Esto quiere decir que seria
un golpe apoyado por el imperialismo norteamericano para dar garantía a las
transnacionales que están operando en el país. ¡La duda es, si este golpe será
victorioso.!
[1] Entre otros acontecimientos importantes en estos meses (año 2003): se tiene el Congreso de la Central Obrera Boliviana que inicia con un cambio en la recomposición de sus fuerzas y en la unidad del sindicalismo boliviano. En este evento además de la unidad, se percibe un ambiente de lucha encabezada nuevamente por los mineros. Esta COB, renovada con una nueva dirigencia sindical es la que juega un papel importante en los acontecimientos de octubre
[2] Gonismo: Modelo neoliberal y políticas pro imperialistas, implementadas por el jefe del MNR, Gonzalo Sánchez de Lozada.
[3] La oligarquía
cruceña es un grupo de poder que en su seno están los más grandes latifundistas
de Bolivia y a la vez parte de ellos
son el sector agroindustrial de Santa Cruz, que a la vez, son el grupo de poder
dominante en el control de petróleo y del gas.
Por su parte la oligarquía tarijeña es el sector dominante que también
es latifundista que controla el petróleo y el gas de ese departamento. Es fácil entender, el porque del apoyo de
estas dos oligarquías al gobierno de Sánchez de Lozada, porque son comunes en
sus relaciones con el imperialismo en
el negocio del gas y el petróleo.
[4] Estancias y propiedades que sobre pasan las 20.000 hectáreas.
[5] Antonio Aranibar , hombre de confianza de los intereses transnacionales en el país. Fue muy importante en el proceso de la capitalización del gonismo y jefe del Movimiento Bolivia Libre (MBL). El MBL fue el principal aliado de clase de Sanchez de Lozada en su primer periodo (1993-1997), y apoyo todo el proceso de capitalización (privatización) en Bolivia, en base a la represión continua por medio de Estados de Sitio.
[6] Social demócrata: El Movimiento al Socialismos (MAS), liderizado por Evo Morales, pretende llegar al gobierno, mediante elecciones , para realizar los cambios en el marco del Estado Burgués.